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UN PROFESOR DE ESTA ÉPOCA


Entrada al Instituto Barón Pierre de Coubertin.

A Hugo ya lo conocía de vista, de nombre, por referencia, como se suele conocer a la gente en las ciudades chicas. Sin embargo, este año tuve el enorme placer de conocerlo en el taller de escritura "La curiosidad que mató al gato" que tiene lugar en la Biblioteca local.
Un día, me contó que tenía un proyecto con sus alumnos y que quería que yo encuadernara una serie de trabajos que habían realizado los chicos durante el año. Me encantó la propuesta, me pareció sumamente interesante y, luego de haberla llevado a cabo puedo decir que fue realmente gratificante.
Intercambiamos un par de palabras sobre la educación, la metodología de su taller y me pareció que era algo digno de compartir con ustedes aquí en el blog.
Espero que disfruten la lectura, con ustedes: el profesor Hugo Melián.


Sé que escribís y que gustás de la lectura, pero ¿qué fue lo que te movilizó para dedicarte a la educación?

Fue un taller de escritura hace unos 10 años, en la Biblioteca Ibarra. Lo coordinaba un profesor muy joven, Bernabé Rivarola, con el cual tuve una vinculación a través de la música. Mi especialidad es el folklore y él era un gran roquero. Nos conocimos cuando, como Director de Cultura Municipal, realicé un encuentro de rock en el Anfiteatro Isidro Quesada y él vino con su banda “Grosso Buitre” desde Saladillo. Pasó un tiempo y nos volvimos a encontrar cuando me enteré que se había recibido de profesor de Lengua y Literatura e iniciaba un taller en la biblioteca. Por otra parte yo terminaba mi actividad política, Director de Cultura y luego presidente del HCD, y sentía una fuerte necesidad de continuar con una actividad que me enriquezca. Nunca dejaré de agradecer todo lo que medió la política en mi formación intelectual.
Terminé el bachillerato libre y de inmediato me inscribí en el profesorado de Lengua y Literatura en el Instituto Superior de 25 de Mayo donde finalicé la carrera en cuatro años. A todo esto, desde la política y la educación viví el proceso de la post modernización y la aparición de las TICS lo que me provocó una gran motivación sobre el mundo que se estaba viniendo y empecé e estudiar e investigar sobre este nuevo mundo y el lugar que debía ocupar la educación. Curse la Licenciatura en Enseñanza de la Lengua y la Comunicación en la Universidad CAECE en forma virtual mediante el Centro Universitario de la cuidad de Saladillo, debiendo aún cuatro materias para culminar.
Un libro que me abrió la cabeza fue “Aprendizaje invisible “de dos expertos en TICS, conseguido por Internet de la Universidad de Barcelona. Así comprendí que la educación debía cambiar y que era el nuevo desafío que quería encarar.

[Gran sorpresa fue que mencionara a Bernabé de Grosso Buitre, banda que fui a ver en un par de ocasiones en mi adolescencia.]

Una de las chicas se animó a leer cuando presentaron el libro.

¿Qué diferencias ves entre la educación que vos recibiste y la que brindás a tus alumnos?

Son muy distintas, como lo es el mundo de ahora con el mundo de mi adolescencia. Ni mejores ni peores: distintos. Aquella fue una educación para el trabajo en línea, el sistema fordista o tayloriano. Las escuelas están diseñadas arquitectónicamente para ese mundo: aulas, bancos, pizarrones todo en línea. La lecto escritura como conocimiento hegemónico sin intervención de la lectura de la imagen es otro ejemplo.
Hoy se igualó la imagen con la lecto escritura. Es más difícil leer, como corresponde, la imagen porque es una construcción grupal, en comunidad. Se escribe un guión, luego se producen otros textos con los planos, la iluminación, el vestuario y la escenografía, el audio (música y efectos sonoros) y luego para culminar el director de edición incluye el suyo. Todos bajo el equilibrio que debe realizar el director del flim, vídeo, documental, etc.
El joven vive en una realidad inundada por los medias, las imágenes y pantallas. Todos vivimos este fenómeno: nos levantamos y miramos la pantalla del celular, luego prendemos el televisor. En la calle nos invaden las pantallas desde los comercios, las marquesinas, las oficinas, los bancos, los subtes y colectivos, los hospitales en las salas de esperas y en las piezas de internación Las autopistas nos guían con pantallas, los cajeros automáticos también. Pronto votaremos por medio de una pantalla. Hay un solo sitio donde no hay pantallas y no solo eso, está prohibido su uso. ¿Dónde? ¡En la escuela! Es decir que la escuela esta fuera de la realidad. Cuando traspasan el umbral de la puerta de entrada, los chicos entran a un mundo que ya no existe.
Nuestra escuela era una escuela de la realidad de ese mundo y fue efectiva, pero mientras todo, todo se aggiornó - hasta los cementerios cambiaron, ahora son cementerios parques que hacen más aceptable y apacible la muerte- la escuela sigue igual. Y no solo por su aspecto edilicio, sería lo de menos, sino en su aspecto pedagógico, en la manera de entender el aprendizaje. Hoy la escuela es desaprendizaje porque hace un simulacro de que enseña y por lo tanto los chicos simulan que aprenden.

Alumnos reunidos el día de la presentación del libro.

¿Considerás que los niños/jóvenes no escriben ni leen por el alto grado de conexión con la tecnlogía?

Los jóvenes no leen ni escriben más, menos o igual que nosotros, Lo hacen en forma distinta por que los soportes son distintos y porque los mecanismos de influencias sobre la subjetividad y el inconsciente son totalmente distintos. Marshal Mchlugan expresó en la década del 80: “El medio es el mensaje” y con eso lo dijo todo y clarísimo.
La imprenta cambió el mundo y los sectores de poder la demonizaron. No hagamos lo mismo con las TICS. Ni demonicemos ni nos fanaticemos. Tituló Eco su libro “Apocalípticos e integrados” queriendo decir ni apocalípticos, ni integrados. Luís Pedro Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras, expreso remedando a Eco: “Ni apocalípticos ni integrados: entreverados”. Y mi profesor Jorge Aníbal Saucedo (Universidad Privada CAECE) dijo: Hay que ser como el “surfista” que ve dentro de la ola o nadar como el delfín que entre y sale del agua y ambos no pierden el rumbo.

¿Cómo se te ocurrió la idea de armar un libro con los chicos?

Quedé muy impactado con la película “Escritores de la libertad”, un hecho verídico ocurrido en una escuela secundaria de EEUU con graves problemas sociales. La intervención de la joven profesora de letras, que se resistió al sistema, hizo que esos adolescentes cambiaran sus formas de vidas a través de leer y escribir relatos biográficos. Fue una escuela “situada” en su contexto social. Esto me motivo a ser algo similar con mis alumnos. Ingresar a sus vidas que, sin ser similar a la de la película, significaba “situarme” en su contexto. Determiné no hacer una clásica aula, la identifique con un taller y los chicos como talleristas. Jugamos con las palabras: las inventamos, hicimos coros poéticos y expresivos, determinamos que cada palabra tiene su mundo y que cada uno la interpreta a su manera, destacamos el cronolecto de los talleristas, construimos textos con cronolectos y las abreviaturas de las TICS. Luego vimos películas, empezando con Escritores de la libertad que también les impactó. La analizamos y desmenuzamos: historia, protagonistas, personajes, historias secundarias, momentos de crisis, aparición del conflicto, ayudantes y opositores del protagonista y conclusión. Todo lo fuimos escribiendo en el pizarrón y las carpetas, madurando la inquietud de decir algo. Y llega el día en que les pido que me cuenten algo de sus vidas y lo hacen. Con esfuerzo, rebeldía placer, como descarga pero escriben. Con errores, nada de sintaxis, abreviaturas de los textos digitales, con todos los defectos, pero tiene siempre algo que escribir, que decir. Es maravilloso. Así trabajo la trama narrativa, expositiva-explicativa y poética. Primero con imagen, mucha imagen y luego textos escritos para terminar en una construcción propia. A medida que transcurre el tiempo ingresamos al texto formal, la cohesión y coherencia, ortografía, tiempos verbales, ortografía, sintaxis pero siempre priorizando el texto y lo que quieren decir.
Queda una parte importante, es el manejo en el taller: todos pueden moverse de sus sitios, la apertura o cierre de puertas y ventanas se decide entre todos, pueden ir al baño cuando quieran. Yo no soy quien ejerce el poder, solo soy un recurso más para superar el impedimento que significa transcurrir el año escolar y conseguir la certificación, estoy para ayudarles a que se eximan no para castigarlos con la nota y desaprobarlos. Si bien todo esto es un lento proceso y nada es fácil, ni sale de la primera vez, hay que pensar muchas estrategias y narrar mucho sobre las consignas. Después los mismos talleristas comienzan a tener inquietudes.

Infaltable la "selfie" grupal.


¿Cuál fue la reacción de ellos al ver el trabajo de todo un año plasmado en un libro, en un objeto tangible?

Cuando les propuse escribir para un libro, se entusiasmaron y se identificaron con la película. Paso el tiempo, les solicité el texto. Allí se produjeron otros hechos que los tendré en cuenta para el próximo año. Unos escribieron carillas de ficciones, de opiniones personales o de sus mascotas o poesías. Esto me marco quienes tenían tendencia, gusto e imaginación. Alguno pidió ayuda a sus familiares y escribió una poesía. Importantísimo porque incluyó a la familia en el proyecto y yo no lo había pensado. Los que no tenían posibilidades de ficcionar buscaron textos en sus celulares y los reformularon, o volcaron los graffitis y frases hechas durante el año. Otros no participaron.
La expectativa fue creciendo a medida que había noticias del libro; yo se las adelantaba mediante las fotos que me enviabas y eran motivos de festejos y aplauso. El día de la entrega fue muy emocionante: aplaudieron, rieron, se sintieron felices y extraños. Tenían algo propio y que ellos le dejaban a la escuela. Me pidieron permiso para ir el patio y allí se sentaron en el suelo y comenzaron a leerse. Fue emocionante.

Un hermoso momento capturado por el profe.


¿Qué mensaje te gustaría dar a la comunidad educativa en general?

No me gusta dejar recetas ni recomendaciones porque cuando se trabaja con personas trasciende la subjetividad y el inconsciente y nada es igual. Hablo tanto de talleristas como de los docentes o guías. Pero sí que hay posibilidad de cambio si sabemos situarnos en el ámbito de la población del taller porque lo vital son los chicos. Hay que conectarse con ellos principalmente y con los directivos y demás docentes del establecimiento. En el Instituto Barón Pierre de Coubertin encontré un apoyo total en directivos, colegas y autoridades zonales y todos sienten orgullo del logro alcanzado. Como dice su slogan: ”En el Barón como encasa”. Pero bueno, siempre se hace un gran esfuerzo por llegar; ahora viene uno mayor que es de mantenerse en el nivel y no decaer.
A todo esto y por sobre todo esto, hay una premisa fundamental: los chicos, los talleristas, los creativos porque ellos fueron los verdaderos protagonista. Con encuentros y desencuentros, risas y llantos, gritos y silencios, rebeldías y tolerancias fueron algo maravilloso. Mi eterno agradecimiento a Segundo Año del Secundario el Instituto Barón Pierre de Coubertin.


¡Muchas gracias Hugo por esta hermosa entrevista! 
(Y por incentivar la producción artística de los jóvenes.)


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